EL QUE BUSCA, ENCUENTRA

La lista es más o menos la siguiente: 

Un CD que saldría a la venta junto a una silla para que uno pueda sentarse a escuchar. Otro álbum, del año 1995, Gordura vegetal hidrogenada, que al abrir la caja contiene un aviso de que el disco se desintegró momentos antes. 10.000 chicken’s simphony, un álbum grabado con diez mil pollos en una granja. Una banda que al sonar en vivo pareciera ser una cantidad disparatada de ruidos sin sentidos. Muchísimos discos editados en el exterior. Una formación de cuatro músicos Alan Courtis, Roberto Conlazo, Patricio Conlazo y Miguel Tomasín, un músico con síndrome de down. Con la incorporación de este último, la banda lo toma como referente y líder musical y espiritual. La banda pareciera contagiarse de la libertad que Miguel experimenta al tocar y se dejan llevar hacia lo que se podría llamar más allá de la música. 

“Reynols es la sumatoria de todas las canciones que Tomasín escuchó en su vida”, afirman los Reynols. En su página oficial, sólo hay un contador de la gente que entró a visitarla, nada más. Han tocado en el programa del Dr. Socolinsky, en el programa de Lía Salgado. Compartieron escenario con Jazzy Mel en Argentina y con Lee Renaldo, de Sonic Youth, en Estados Unidos. “Los Reynols no existen” afirman con seridad jugando, esta vez, con la idea del todo (tocan todas las canciones juntas) y la nada al decir que han dejado de existir. 

Y podríamos seguir y seguir. Le pregunto a Néstor Frenkel cuándo pensó que esta banda podría ser el motivo de una película, la respuesta podría sumarse a la lista del comienzo: “No lo recuerdo”. Luego de verlos en vivo y experimentar la incomodidad primero y la sorpresa y admiración después, pudo trascender la sinfonía de ruidos del recital y empezar a escuchar cierto orden desordenado y cierta armonía no armonizada. Meses después, ningún día en particular “algo había germinado en mi cabeza sin darme cuenta.” 

Siendo una película que salió de la nada, como algo casual, le pregunto a Nestor Frenkel en que momento, si es que hubo un momento, sintió que la película tomaba un rumbo definitivo. “Cuando le comentaba a diferentes personas sobre el proyecto, me llamó mucho la atención las reacciones que tenían respecto a la propuesta del grupo. Ahí me di cuenta que la película se podía centrar en lo que ellos provocan en la gente.” 

Sin abandonar el relato clásico del documental donde se cuenta la historia, se ven sus diferentes apariciones mediáticas y escuchamos la palabra de sus protagonistas, la película confronta la mayor cantidad de puntos de vista posibles. Buscando a Reynols no es sólo la búsqueda de la verdad con respecto a la banda. El film no quiere desentrañar si son genios o farsantes, si utilizan la figura de Miguel Tomasín para justificar las excentricidades que ejecutan. Aunque se hable de eso, el documental es una exploración sobre qué es y qué percepción tenemos sobre el arte y sus diferentes formas.

Señor Erre