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Un grupo atípico y una mirada lúcida para un
documental sin fisuras.
El documental de Nestor Frenkel presenta a una
banda de rock, Reynols, conformada por profesores de música particular,
Alan Courtis y Roberto y Patricio Conlazo, quienes han reparado en un
alumno que las trae: se trata de Miguel Tomasín, tiene síndrome de
down y supuestamente tiene un misticismo inspirador.
El nombre de la banda fue elegido al
"azar". Un animal que "haciendo zapping" se detuvo
ante la imagen del actor Burt Reynols, y así nació el nombre: Reynols.
Más conocida en el extranjero que en la
Argentina, la banda, se supone, genera controversias.
Reynols tiene un repertorio y estirpe, indefinible
e impredecible en referencia con la música convencional. Se regodean en
la duda de su existencia, ya que muchas de sus obras no se han
registrado, y son espontáneas de cada show o ensayo. De hecho, un CD de
la banda está editado comercialmente con la cajita pero sin su CD
adentro. ¿Una estrategia de marketing? ¿Una antiestrategia? ¿Un
eterno ensayo?
Las diversas opiniones de diversos personajes y
colegas (desde el doctor Mario Socolinsky hasta Jazzy Mel) se montan con
imágenes de archivo de notas periodísticas, que le hicieron al grupo y
a Miguel en diversos programas de televisión, en un repaso dinámico y
enriquecedor acerca de qué construimos en los medios los argentinos,
tanto en estética como en contenidos.
El punto de vista de director revela una
curiosidad y respeto por Reynols, sin caer en moralejas o posturas demagógicas.
Al contrario, hace hincapié en la música de esta extraña banda y la
imposibilidad de etiquetarlos o definir el género musical en que
desarrollan su obra.
El tratamiento estético se complementa con el
narrativo, ya que comienza y termina con una distorsión audiovisual que
remite de alguna forma al misticismo descrito, pareciera que se
desintegran cuando acaba esta obra. En cuanto a dar a conocer a esta
banda musical, rescatarla de su anonimato, y construirla desde muchas
perspectivas, el documental de Néstor Frenkel es muy alentador, pero
pese al mérito, hay que decir que la película tendrá una ardua tarea
para convocar a un público entusiasta que efectivamente quiera
encontrar a Reynols.
Alicia Gutisch
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