TERRA
Entrevista con Néstor Frenkel
La Atlántida argentina llegó a los cines
¿Un documental nacional divertido? Construcción
de una ciudad es mucho más que eso. Néstor Frenkel narra la verdadera historia
de Federación, la Atlántida argentina, ciudad que quedó sumergida debajo del
río Uruguay por la construcción de una represa. En esta entrevista, el
director cuenta el desafío de retratar a una ciudad que se mudó junto a sus
habitantes.

Construcción de una ciudad,
que se puede ver en el Village Recoleta, la sala Tita Merello y el Malba los sábados
y domingos y desde el 8 de mayo en el espacio Incaa de La Plata, indaga, según
Frenkel, en conceptos como la memoria, la identidad y el progreso. "Me
parece que la historia de Federación pone en jaque o al menos en discusión el
tema del progreso y, al mismo tiempo, indaga en conceptos como la memoria y
la identidad", señaló el realizador días antes de su estreno.
"Apenas empezás a contar la historia de Federación, que en 1979 fue
trasladada de orillas del río Uruguay tres kilómetros adentro debido a la
construcción de la represa Salto Grande, se te plantean cuestiones relativas
a la importancia de la identidad, a cómo se recuerda la infancia en un lugar
que ya no existe y, al mismo tiempo, te plantea qué es esto que llamamos
progreso, que incluye la necesidad de tirar abajo un pueblo entero".
La génesis de Construcción de una ciudad surgió cuando el realizador
viajaba por el interior del país presentando su filme anterior Buscando a
Reynolds y conoció Nueva Federación. A partir de allí entró en contacto con
el lugar y la gente y a lo largo de dos años y medio estuvo viajando a la
ciudad para filmar material de investigación y encontrar el enfoque de la
película hasta que en mayo de 2006 se trasladó con un equipo de filmación y
realizó el rodaje.
"Cuando conozco Federación me doy cuenta de que era una historia para
una película porque se trataba de retratos de personajes que atravesaron una
serie de vicisitudes que los marcaron a fuego en sus vidas por causas ajenas a
ellos mismos", cuenta Frenkel. "Lo que me interesaba de todo esto es
la experiencia humana, saber cómo repercute en esta gente perder el lugar de
la infancia, dejar una ciudad atrás y mudarse a otra construida de cero",
aclara el realizador.
Además de estos ingredientes, la historia de Federación se complejiza
porque en la década del 90, cuando el pueblo había perdido su esperanza de
salir adelante económicamente y sufría un fuerte proceso de emigración
encontraron en los suelos aguas termales y se produjo como una refundación.
"Hay gente de 50 años -cuenta Frenkel- que vivió tres vidas distintas:
primero en un tranquilo pueblo ribereño que de golpe tiran abajo para sufrir un
traslado compulsivo a una ciudad prefabricada, construida al apuro, entregada
sin terminar y sin historia a la que hay que adaptarse y después una tercera
vida que es la actual, donde viven en un paraíso turístico termal".
El momento más dramático fue sin duda el de los primeros años del
traslado, que se produce en 1979, y que Frenkel remarca como "una metáfora
del país de ese entonces". "Hay un traslado compulsivo, se asiste
a la desaparición de un pueblo, los habitantes viven como una especie de estado
de sitio o toque de queda según lo que relatan y no porque estuviera prohibido
salir a la calle pero sí porque de hecho no salían porque no sabían dónde
vivían sus amigos, porque las casas eran tan iguales que al volver a la noche
se confundían de casa, porque no había alumbrado público ni las calles tenían
nombres".
Para Frenkel el tema de la película, que viene de exhibirse en los
festivales de Buenos Aires, Guadalajara y de Documentales de San Pablo y Río de
Janeiro, es el modo en que uno ama y es determinado por el lugar donde vive.
"Hay que tener en cuenta -señala- que Federación es un pueblo de
campo, donde la casa pasa de generación en generación, donde en una casa
hay toda una historia familiar que se va construyendo con el tiempo".
"Esa pérdida -resume el director- deja una tristeza profunda, y después
hay otra tristeza en relación con la pérdida del río que se convierte en
una laguna de la represa en cuyo fondo está la ciudad antigua. Hay como una
añoranza de ese río, de las playas, de lo que era el balneario".