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"Lo que el agua nos quitó, el agua nos devolvió" |
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| Construcción de una ciudad: Nueva Federación en el cine I Por Marcelo Corti |
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El foco del documental no está puesto en la buena y tranquila arquitectura proyectada para Nueva Federación por el estudio de los arquitectos Pasinato, Soler y Viarenghi (a la que la guía de turismo de la ciudad atribuye, mal informada, un "estilo minimalista") sino en las vidas desarraigadas de la población que sufrió la mudanza. El traslado se realizó con las obras aun no concluidas, a una ciudad sin pavimentos, sin bares, sin sitios de reunión. Al desarraigo (el desarriego, como lo llama uno de los entrevistados) se sumó la pérdida de toda sociabilidad conocida o posible, casi como una metáfora de la dictadura durante la cual se concretó finalmente la operación. El sitio Web de turismo en Federación lo describe con precisión: "Flamante y moderno, el tercer asentamiento recibió a sus moradores que debieron padecer una primera etapa de desolación, ya que los edificios públicos no se habían construido, las calles y veredas no estaban terminadas, no existía la vegetación, tampoco la iluminación y el paisaje era un puñado de casas convertido literalmente en un obrador".
Otros procuran restituir el sentido colectivo de la ciudad hundida: Dina, la creadora del museo-móvil que devino asesora histórica del documental, el vecino activo que reconstituye la comisión de festejos, el hombre que crea un parque con árboles del lugar (desafiando el "desarraigo" del algarrobo que se niega a crecer), el hotelero que imagina un "monumento al mate" para que se retraten los turistas, el joven que reconstruye la historia del traslado en una obra de teatro ("¿los recuerdos también me los van a pagar?", se pregunta mientras asienten entre lagrimas sus espectadores). A los entrevistados (en especial a los hombres, que se permiten menos nostalgias de la vieja Federación) les ocurre con frecuencia perder la voz entre llantos o carraspeos inoportunos, o simplemente cambiar de tema para "hablar de cosas más lindas". Son gentes simples, a las que literalmente se les "movió el piso" y tuvieron que enfrentarse al desafío de reconstruir su territorio existencial. La película reconstruye, de paso, la formación de un mito redentorio federaense: "lo que el agua nos quitó, el agua nos devolvió". Ocurre que en la década del ´90 se confirmó la existencia de aguas termales en la nueva ciudad, y como consecuencia pudo establecerse un nuevo desarrollo turístico que compensó la decadencia sufrida por la industria maderera con el traslado. Así como los títulos de inicio se superponen sobre los planos originales de la nueva ciudad, los del final se superponen a la maqueta del parque acuático en proyecto para "potenciar el turismo". Algunos hábiles cortes de montaje introducen acentos de mudanza y ambigüedad que replican el carácter de la operación territorial. La inserción de películas caseras y documentales de época son eficaces para contrastar con el descarnado registro de las entrevistas. El documental de Frenkel registra así con precisión y algunos toques de humor las historias, tan simples como tremendas, de Federación y su gente. |